LA MIGRACIÓN DE 1942 A 1960


Por: B. Manuel Villagómez R.

En 1942 se firmó un contrato de mano de obra entre México y E.U antes de que iniciara la Segunda Guerra Mundial y, como hijo de bracero, recuerdo que E.U pedía al gobierno de México, un número determinado de personas para trabajar en el campo para lo que el gobierno mexicano estableció campos de contratación en varias partes de la república, recuerdo el de la Ciudadela y el de Irapuato a donde asistían las personas que deseaban ser contratadas; ahí tenía el gobierno un sistema que consistía en una tómbola de donde salía una bola blanca o negra, el que sacaba bola blanca era elegido y de inmediato pasaba a examen médico y el gobierno americano recibía al bracero sano y lo tenía que regresar igual, cuando el patrón gringo le prolongaba el contrato al trabajador, tenía qué avisar a su gobierno y este le informaba al gobierno mexicano, fue un excelentísimo convenio pero lo canceló Díaz Ordaz como secretario de Gobernación de López Mateos. Me buscaron dos personas para seguir su trámite, hablé con el Lic. Ceniceros, secretario particular de Díaz Ordaz y cuando llegamos nos anunció, le respondió diciéndole con el vozarrón que tenía ¡ya te dije que a los braceros no quiero ni olerlos! Así terminó un convenio humanitario que protegió a los braceros durante 20 años. Cambió la circunstancia, vino el coyotaje, nació el negocio de pasar a la gente para el otro lado pero ya sin la seguridad oficial del empleo, de su salud y de su vida; llegaron los polleros que fueron rebasados y miles de personas se fueron por su cuenta, surgió el Ku Klux Klan que tenían como deporte matar a los inmigrantes, muchos murieron ahogados, en el distrito de Arizona hubo casos de antropofagia, fueron años de más de 500 muertes porque los dos gobiernos le dieron criminalmente la espalda al problema que representa el sueño americano y que se les salió de control. Firmamos el TLC con puntos específicos para crear empleos y frenar la inmigración, un sueño, hoy el problema es mayúsculo por ser el país de paso de inmigrantes de Centro América y ahora hasta de África y Asia. Hay que reconocer el esfuerzo que está haciendo el gobierno federal para convencer al gobierno Americano de atacar las causas en su origen y no solo de amenazar con imponer cuotas arancelarias a los productos mexicanos que agravaría más el problema económico. El trabajo que está realizando el Canciller Ebrard es muy meritorio en virtud de la desafiante actitud poco humanitaria del presidente Trump que se dedica a amenazarnos un día sí y al otro también, amenazas que han encontrado la congruencia del presidente mexicano López Obrador quien nos expresa que no nos vamos a pelear con Trump; aquí aplica el estribillo de Plaza que dice: “a la guerra Andrés no vayas y sin luchar vencerás, porque un brindis vale más, que el humo de cien balas”. La SRE tiene la información de los mexicanos que están legalmente en E.U y los indocumentados es un reto pues es un fenómeno del día con día; qué bueno fuera pensar nuevamente en revivir el convenio humanitario que se canceló hace 59 años, hoy tenemos tecnología para detectar la necesidad que existe en E.U de mano de obra y en qué sector se requiere, con esa información intentar, como medida adicional a todo lo que se está haciendo, darle orden a este problema que tiene 59 años, ya se hizo un documental de un día sin braceros en E.U, se han dado intentos de suspender las labores de los “chicanos” y se han escrito miles de artículos, libros, reportajes y novelas con este tema, el debate es permanente entre republicanos y demócratas con la ley anti migratoria, tema de campaña en todas sus elecciones y hoy anticipada por Trump para repetir en la presidencia. El tema es sugerente el espacio corto.

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